En la pintura José Toral actua como observador y participante a la vez: por un lado,
envuelto en la creación misma del flamenco y al mismo tiempo, la observación le da
paso hacia una dimensión más: la de pasmar “de un tirón” sobre el papel la esencia
de una energía bailada por bulerías o un rasgueado abanico explosivo.
La técnica del trazo se basa en la pintura caligráfica japonesa sumeí, donde
el movimiento
es fluido y sin interrupción de la energía utilizada.
Es como llevar un contratiempo por bulería bien alzado o una falseta por soleá. |
|
|
|
|